Ilustración: Juan Hervás


SU SEÑORÍA LA ABUELA JULIA

Miguel Ángel García Rodríguez · VALLADOLID 

Siempre paso las navidades en el pueblo, en casa de la abuela Julia. En primera instancia es afable, pero sus veredictos son demoledores. Nunca falta la ensalada de remolacha. La detesto y, cuando era pequeño, decidí protestar. Veredicto: este niño es un comistrajos. Nunca volví a quejarme. En el último año de instituto, me preguntó qué iba a hacer. Bellas Artes, respondí. Veredicto: este niño será un muerto de hambre. Al año siguiente opté por la carrera de Derecho. Al acabar la carrera, me preguntó si tenía mi propio despacho. Le dije que trabajaba para otro. Veredicto: este niño es un mandado. Las pasadas navidades, me preguntó si tenía novia. Mi disculpa fue que no tenía tiempo para esas cosas. El veredicto fue contundente: este niño será un solterón. Así pues, encontré pareja. Estas navidades vendrá al pueblo. Se llama Antonio. Espero el veredicto.

 

 

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