Viernes casual

Raúl Prieto Cuervo · Madrid 

Ahí está Carrasco. Míralo cómo se esconde como un cobarde. Ese pájaro llega al bufete y a los dos meses ya se cree el amo. Le dan los mejores casos, y encima le permiten compaginar el trabajo con su carrera política. Pero no se puede estar en misa y en la procesión. Se le acabaron las tonterías. Ahí lo tengo. No sospecha nada. Este planeta es demasiado pequeño para uno de los dos. Eso es, Martínez, sigue distrayéndolo, que vaya a por ti. Con que me acerque un poco más no hay fallo posible. Si en lugar de él la hubiera cagado yo en ese caso, me habría tenido hasta que mudar de ciudad. Pero al niño no le pasó nada. Te voy a pegar un tiro en el culo que te vas a enterar. Ahí te tengo. No te muevas. Me encanta el día del paintball.

 

 

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