Imagen de perfil«CURIOSA HEREDERA»

Ana Isabel Rodríguez Vázquez 

Cuando aquel hombre de pelo cano y vestido con extrema pulcritud, entró en mi despacho, sentí la habitual fatiga y pérdida de color, que suelo padecer en estos casos.
Redactar un testamento puede ser un tema delicado, pero el cliente tenía clara su voluntad.

_»Mis hijos no tendrán que litigar por mis bienes. Recibirán la legítima, que es mucho más de lo que se merecen.
Todo será para Atenea, mi única compañía en los últimos años.
Compensaré generosamente todo el amor que me ha dado» .

Intenté respirar despacio, me armé de valor para ocultar mi incomodidad, las manos me ardían, y comenzaron los picores y los estornudos.
Mientras,en el regazo de mi cliente, aquella preciosa gatita siamesa, ronroneaba y se relamía como si supiera la suculenta herencia que le esperaba.

 

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