ANA MARIA VIÑALS LORENTE

Microrrelatos publicados

  • CURIOSIDAD INFANTIL

    —Mami, ¿por qué cuando tengo hambre me suena la barriga?
    —Estás en pleno crecimiento y el estómago te pide comida, cariño.
    —Mami, ¿por qué hay gente que duerme en la calle?
    —Algunas personas pierden el trabajo y se quedan sin su casa al no poder pagarla. Tampoco tienen dinero para los suministros que son algo tan indispensable como el agua o la luz.
    —Los abogados, en las películas, consiguen proteger a los indefensos. ¿Tú no puedes hacerlo?
    —Eso intento, ratón. Paso muchas horas estudiando cada caso. Me empapo de libros y leyes pero, a veces, me quedo sin recursos para luchar ante los tribunales.
    —Mami, ¿y por qué Lucas tiene la piel oscura como ese compañero del despacho con el que siempre trabajas hasta tan tarde, si yo la tengo clara como tú y papá?
    —Las preguntas sobre tu hermano para otro día, mocoso. La cena se enfría.

    | Febrero 2021
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 30

  • ADIÓS, COMPAÑERA

    Te he acabado queriendo pero hasta aquí hemos llegado. Nuestros inicios no fueron sencillos aunque con el tiempo te he cogido cariño. Cómo no hacerlo. Gracias a ti tuve la oportunidad de empezar a salir otra vez a la calle y erradicar el miedo que, tras meses de encierro y de manera global, se había apoderado de mí. Retomé varios casos abandonados durante el confinamiento y, después de haber pasado largas jornadas teletrabajando entre cuatro paredes, pisé nuevamente los juzgados para defender los intereses de mis clientes. Ni siquiera me afectó el hecho de no poder llevar la toga. Tu protección me bastaba. Fui capaz de luchar como antes por conseguir la igualdad de todos los trabajadores tratando de evitar que, ante despidos improcedentes, cayeran en la pobreza. Pero ya es suficiente. La pandemia ha terminado y tú, querida mascarilla, vas directa a la basura.

    | Enero 2021
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 31

  • PRIORIDADES

    Desde que empezó la crisis sanitaria no he vuelto a pisar los Juzgados de Guardia. Atestados policiales, ruedas de reconocimiento, comparecencias, juicios rápidos...todo eso ha terminado. Ahora no llego a fin de mes. Antes, me montaba en el metro en hora punta, siempre abarrotado. Todos miraban distraídos las pantallas de sus teléfonos, ajenos a lo que se nos venía encima. La gente parecía estar preocupada únicamente por el vertido de plásticos en el mar y conservar la pesca en aguas contaminadas. Viendo las noticias de entonces la prioridad del gobierno parecía ser acabar con el cambio climático para salvar el planeta. Ahora, al entrar en los vagones medio vacíos, nos miramos unos a otros con desconfianza a través de nuestras mascarillas preocupados por un roce o un estornudo. Y, cuando termina el día, llego a casa sin una sola cartera en mis bolsillos.

    | Junio 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 13

  • GAMA DE COLORES

    El confinamiento para evitar la propagación del coronovirus a la espera de dar con una vacuna ya dura semanas y la gente trata, desesperadamente, de hacerse con una mascarilla. Mi trabajo ha caído en picado. Me limito a atender llamadas telefónicas de padres, en su gran mayoría divorciados, que no pueden ver a sus hijos y a otros asuntos peliaguados que no admiten demora. Mis clientes, furiosos, exigen saber de boca de su abogada cuándo serán celebrados los juicios suspendidos por la pandemia. "Todo va a ir bien" les tranquilizo. Pero luego dan las ocho y mi marido me agarra del brazo, todavía magullado por la paliza propinada horas atrás, y me empuja hacia donde nadie pueda verme. Después sale al balcón para aplaudir. Y es entonces cuando los brillantes colores de los arcoíris que cuelgan de las ventanas se borran de mi mente y solo veo oscuridad.

    | Abril 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 17

  • REINSERCIÓN

    Salí de la celda para entrevistarme con mi abogado. "Traigo buenas noticias. Pronto será libre" me dijo. Aquel tipo trajeado estuvo explicándome lo que supondría la retirada de la doctrina Parot en mi caso. Acortándome la condena se acabaría la desigualdad que, a su juicio, se había cometido conmigo. También me dijo que el Supremo pretendía evitar discriminar a los reclusos y otras sandeces legales de las que no entendí ni media palabra. Solo me quedó claro que, en unas semanas, volvería a estar en la calle. Había sacado algo positivo de pasar media vida entre rejas. Allí dentro era alguien. Y ahora pretendían darme una oportunidad, devolviéndome a una sociedad que no me quería. Preso por la ira y aprovechando un descuido del guarda, le arrebaté la porra. Un certero golpe en la cabeza me bastó para hacerle una brecha mortal. Sonreí. Por aquello me caerían unos años más.

    | Marzo 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 12

  • La adúltera

    La muchacha se sentó cabizbaja frente al Consejo. Estaba a punto de ser juzgada por adulterio.
    La acusación la escrutaba sin pudor alguno. El empleo de prendas holgadas ya de nada le servía para ocultar el crecimiento de su barriga. Los rumores entre los pastores de Belén no cesaban y su marido José pensó que, promover aquel juicio, le serviría de escarmiento a María.
    El tribunal deliberaba si propinarle a la infeliz los azotes que la ley imponía para casos como aquel. Mientras tanto, la joven mantenía que todo era fruto de un milagro pues ella no había yacido con hombre alguno. Nada productivo se le ocurría para zafarse de la pretendida justicia que se le quería imponer. Nada inclusivo de misericordia se respiraba en la sala.
    Pero entonces un pequeño charco se hizo a sus pies y comprendió que el bebé ya llegaba. Por el momento, estaba salvada.

    | Febrero 2020
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 27

  • DE LA PROPIA MEDICINA

    Mientras esperamos para entrar en sala, recuerdo nuestros años en la Facultad de Derecho.

    Las tardes que pasaba sola en la biblioteca, soporíferas primero, sumergida entre códigos de leyes tratando de memorizar artículos, excitantes después, cuando te vi entrar en ella por primera vez.

    Tratar de averiguar dónde te sentarías, fingir cualquier olvido para pedirte un bolígrafo y poder entablar conversación contigo ganándome tu confianza, o ponerme un bonito collar para impresionarte, eran mis mayores preocupaciones por aquel entonces. Sentía que era un privilegio poder estar contigo. Soñé que algún día formaríamos una bonita familia y que trabajaríamos juntos defendiendo a nuestros clientes ante la justicia.

    Los despistes, tu peculiar sonrisa...todo aquello que antes me resultaba encantador ahora me desquicia. Dentro de unos minutos estaremos ante el tribunal que tantas veces hemos pisado litigando para otros en espinosos divorcios pero, esta vez, los protagonistas seremos nosotros.

    | Febrero 2017
     Participante
     Votos recibidos por la Comunidad: 4